Archivo de la etiqueta: Cuentos

I

No había terminado de amanecer cuando un estruendo resonó en la iglesia del pueblo, haciendo eco en cada esquina, silla, confesionario y hasta en el agua bendita, que tembló como si también se hubiera espantado.

Leer más

Era la primera vez, desde que estaba desempleado, que Javier Martínez tenía la absoluta certeza de que ese día no almorzaría. Todo su dinero se había ido en apenas unos meses, poco a poco, entre las impresiones de su currículum vitae, los pasajes de autobús y una alimentación apenas suficiente para mantenerlo en pie.

Leer más

Aunque llevaban varios kilómetros con las palas al hombro, Argemiro y Sixto no dejaban de caminar. En medio de la oscuridad, apenas podían distinguir sus propias siluetas y el silencio se cortaba solo cuando Argemiro empezaba a hablar.

—La dejé sola, ¿me entiende? Sola…

Leer más

Akutahua remojó con la lengua sus labios resecos, mientras su espalda ardía bajo el sol de la tarde. La sequía se había extendido más allá de la frontera del clan y la cacería era cada vez más infructuosa, dejando esa tarde nada más que un pequeño alce. La tribu vio llegar a Akutahua cargando entre sus brazos al animal, apenas suficiente para unos cuantos.

Leer más

Después de varios minutos buscando por toda la cocina, don Rafael encontró las llaves del apartamento con una nota adhesiva que tenía escritos y subrayados con rojo la hora y el lugar de una cita médica. Guardó las llaves en el bolsillo de la chaqueta y revisó en la puerta de la cocina el listado del orden del día. Llegó hasta el final y miró nuevamente la fecha del papel;  la verificó con el calendario de al lado y salió.

Leer más

La mañana de ese domingo, Javier se levantó más temprano que de costumbre. Recostado sobre el marco de la puerta, observaba a Helena mientras dormía, desnuda y vencida por el bochorno de aquel verano. Llevaba casi media hora cuando empezó a darse vueltas en la cama, bostezó un par de veces y luego se estiró hasta cubrir casi por completo la extensión de la cama. Suspiró todavía con los ojos cerrados y cuando los abrió se quedó con la mirada fija en el rostro Javier durante varios minutos. Luego se levantó y elevó la persiana.

Leer más

6/6